Las siestas o descansos son fundamentales en el desarrollo infantil y el aprendizaje. Al igual que el sueño nocturno, son esenciales para el crecimiento y la salud de tus hijos en la etapa educativa.
Las siestas o descansos son esenciales para el crecimiento y la salud en general de los niños. Según estudios de neurociencia, tomar horas de sueño, al igual que asistir al jardín de infantes, otorga beneficios significativos a la salud e incrementa la calidad de vida de los niños, tanto física como emocionalmente.
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Debemos entender que cada niño es diferente, y factores como la edad varían el número de horas de siestas o descansos que requieran.
El sueño es fundamental para el desarrollo del cerebro infantil, y es en la etapa de preescolar (entre los 3 y 5 años) cuando se da una explosión de actividad neuronal. Un estudio de 2017 publicado en la revista Nature and Science of Sleep concluyó que los niños que duermen la siesta de forma regular tienen un mejor desarrollo del lenguaje, mayor capacidad de atención y mejor rendimiento académico que aquellos que no lo hacen.
¿Por qué las siestas o descansos son tan importantes durante el aprendizaje?
Según los especialistas, las siestas o descansos mejoran y protegen el aprendizaje emocional y físico de los niños, ayudando a que sus cerebros capten mejor los conocimiento educativos. Siendo estos vitales para su bienestar.
Etapa maternal | Horas de siestas o descansos según los primeros meses de vida
En bebés y niños muy pequeños, las siestas o descansos tienen un horario que debe incluir horas de sueño, tanto durante el día como en la noche, y dependerán de la edad que tengan.
- 0 a 3 meses. El bebé debe tener un descanso de 14 a 17 horas, distribuido a lo largo del día. Por lo general, solo despiertan cada tres horas para alimentarse.
- 4 a 12 meses. Las horas de sueño están entre 12 y 16. A partir del cuarto mes se inicia un ritmo y rutina con mayores horas de sueño nocturno y espacios de siestas o descansos de 2 a 3 horas durante el día.
- 1 a 2 años. El tiempo de descanso es de 11 a 14 horas. En esta etapa, los niños suelen seguir tomando siestas, que por lo general, es 1 o 2 al día al llegar a los 18 meses.
Etapa preescolar | Horas de siestas o descansos a partir de los 3 a 6 años
A medida que los niños entran en la etapa preescolar, sus rutinas cambian y la energía parece inagotable. Sin embargo, los momentos de siestas o descansos siguen siendo cruciales para su desarrollo y bienestar. En este rango de edad, es importante conocer cuántas horas de siestas o descansos necesitan para asegurar que sigan creciendo de manera saludable.
- 3 a 5 años. Las horas de siestas o descansos son de 10 a 13. En este rango de edad ya duermen lo suficiente durante la noche, y en algunos casos dejan de tomar la siesta de la tarde.
- 6 años en adelante. La rutina de sueño debe ser de 9 a 12 horas. A esta edad, los niños deberían dormir solo durante la noche. Si un niño de 6 años está habituado a tomar siestas, lo importante es establecer un horario fijo para que complete las horas de sueño recomendadas.

Dudas que generan las siestas o descansos en los padres
Hay puntos importantes que los padres suelen preguntarse con respecto a la rutina de siestas o descansos.
¿Cómo sé si mi hijo necesita de siestas o descansos?
Muchos padres no tienen claro la cantidad de sueño que necesitan sus niños, en especial si no duermen lo suficiente por la noche. Si este es el caso, planifica un horario de siestas o descansos de acuerdo a su edad. También es importante prestar atención a si el niño presenta irritabilidad, mal humor, se frota los ojos o se queda dormido fuera de las horas habituales.
Responde SÍ a alguna de las siguientes preguntas para saber si tu hijo necesita reajustar su rutina de sueño:
- ¿Se ve constantemente somnoliento o adormilado durante el día?
- ¿Muestra alguna de las conductas descritas, en especial al final de la tarde o noche?
- ¿Le cuesta levantarse temprano?
- ¿Se observa hiperactivo, impaciente, malhumorado o desconcentrado?
- ¿Tiene dificultad para enfocarse en sus actividades o seguir instrucciones?
Si respondes SÍ a una o más de estas preguntas, es recomendable reajustar las horas diurnas y nocturnas para dormir. Si la situación no mejora, es necesario hablar con el pediatra.
¿Cómo aplicar una rutina de siestas o descansos habitualmente?
Para ayudar a reajustar la siesta de tu hijo, existen varios consejos que puedes seguir:
- Colocar música suave o ligera.
- Usar luces tenues.
- Bajar persianas o cortinas en las habitaciones muy luminosas.
- Leer un cuento relajante con voz pausada.
- Si el niño se ve somnoliento, anímalo a dormir en ese momento. Esto lo ayuda a conciliar el sueño por sí mismo, algo que le será útil a medida que crezca.
Si está en etapa preescolar, es esencial fijar un horario de siestas o descansos fijos, pero que no sea cerca de la hora de acostarse en la noche.
¿Qué hacer si mi hijo no quiere tomar la siesta o el descanso?
Evita forzar al niño a tomar la siesta o el descanso. Si no quiere hacerlo, no lo obligues; solo crea un espacio de ocio o tranquilidad sin distracciones. Si está en su habitación, déjalo que juegue, pinte, coloree o lea. Es probable que este espacio de calma le produzca el sueño reparador que necesita.
Si al final no duerme, no te preocupes, ese momento de descanso igual le ayudará a reponer energía. Aplicar una rutina de sueño toma tiempo, pero con amor y paciencia es posible.
Siestas y descansos en relación con el jardín de infancia
La Universidad de Massachusetts Amherst inició un estudio de cinco años para investigar cómo las siestas o descansos afectan la memoria, el comportamiento y las emociones de los niños en edad escolar. Algunos padres sienten que si sus hijos no duermen la siesta, es probable que estén de mal humor.
Esto ha llevado a los científicos a investigar más a fondo el sueño. Aunque los expertos reconocen que no se sabe lo suficiente sobre cómo el «sueño reparador» diurno podría incidir en las habilidades y el aprendizaje, sí explican que ir a la escuela le trae a los niños una mayor calidad de vida con mejor salud física y estabilidad emocional.
Lamentablemente, algunos distritos escolares en Estados Unidos desean eliminar las siestas o descansos porque ciertos educadores creen que los niños deben «superar» esta etapa para asistir al preescolar.
Sin embargo, especialistas neurocientíficos han señalado que esto podría no ser beneficioso del todo. La evidencia en niños mayores e incluso en adultos jóvenes muestra que las siestas o descansos son beneficiosos. Lo que sospechan es que también deben serlo para los niños más pequeños, y por eso buscan saber con exactitud si deben mantenerse las siestas en las escuelas.
Si el sueño mejora y protege el aprendizaje emocional y físico de los niños más pequeños, entonces quitar las siestas o descansos podría desmejorar sus esfuerzos para captar adecuadamente los mensajes educativos.

Datos del estudio sobre siestas y aprendizaje
Esta investigación de cinco años, que se realizará en una población de casi 500 preescolares de 3 a 5 años, recabará datos de niños que duermen la siesta y niños que no.
Los datos que se analizarán son:
- Memoria, conducta y emociones.
- Niveles de actividad física.
- Información de los padres sobre el sueño nocturno de sus hijos.
- Interacción del sueño con la actividad física.
- Relación del sueño diurno con el aprendizaje.
- Vínculo del sueño con los trastornos de comportamiento.
Los expertos han señalado que creen que las siestas o descansos brindan bienestar, en especial a los pequeños que tienen dificultad para conciliar el sueño nocturno. Además, dicen que la cultura y las costumbres también juegan un papel importante, sobre todo si los niños se quedan despiertos hasta tarde o viven en zonas con mucho ruido. En estos casos, desean comprobar si el sueño reparador puede ayudarlos.
En conclusión, un buen descanso o siesta le generará al niño una mayor energía o vitalidad, ayudándolo a establecer una rutina adecuada para su desarrollo.
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