La neurociencia ayuda a los niños a pensar y explorar sus ideas. Descubre cómo esta disciplina es clave en las primeras etapas de aprendizaje.
¿Qué es la neurociencia y qué aporta al aprendizaje infantil? Antes de explicar la relación entre la neurociencia y la educación maternal, conviene saber de qué trata esta disciplina científica. Además, es un área que forma parte de la biología.
Índice del Artículo
¿Qué es la neurociencia?
Es un área científica clasificada dentro de la biología. Esta se encarga de estudiar y comprender cómo se desarrollan el sistema nervioso y el cerebro, incluyendo su estructura y sus funciones cognitivas (pensamientos).
Esta disciplina se encuentra estrechamente relacionada con otras, como la lingüística, las matemáticas, la filosofía, la psicología, la química, la informática, la ingeniería y la medicina. Un neurocientífico es un médico dedicado al estudio del sistema nervioso. Además de realizar investigaciones en sus aspectos celulares, funcionales, moleculares, evolutivos y computacionales.
En este sentido, el estudio biológico del cerebro es un área multidisciplinar. En el que participan la neuroanatomía, la neurofisiología, la neurofarmacología y la neuroquímica. De allí que se estudie de forma integral para comprender la complejidad de este órgano.
La neurociencia y el aprendizaje
El cerebro sigue siendo un órgano aún muy desconocido y, años atrás, lo era mucho más. El avance de la neurociencia ha permitido comprender su funcionamiento. Y de igual manera, la importante labor de la emocionalidad y la curiosidad que tiene para adquirir nuevos aprendizajes y conocimientos.
Básicamente, el ser humano hizo del aprendizaje su esencia para sobrevivir. El hombre debió aprender a hacer distintas cosas para afianzar su futuro y asegurar la continuidad de su especie. Así, tuvo que aprender a hacer fuego y calentarse, cocinar para enfermar menos y cultivar la tierra para obtener más alimentos (independientemente de la cacería). Aprendió a construir viviendas que pudiesen resistir a los elementos de la naturaleza.
Hoy, de manera científica, se ha comprobado que el conocimiento se consigue en el hacer y en el experimentar. En especial cuando se incluyen las emociones. Es decir, que el aprendizaje, la memoria y la emoción están estrechamente relacionados.
De hecho, según la neurociencia educativa, la inteligencia es una noción multidimensional. De allí que el ambiente o el entorno dentro del aprendizaje sea fundamental. Pues se deben llevar a los niños a pensar, explorar y expresar sus ideas a través de diversos códigos.

Educación y neurociencia
En relación con la neurociencia en la educación, se han realizado distintas pruebas que demuestran cómo un entorno de aprendizaje motivador y equilibrado ofrece a los niños un mayor conocimiento al facilitar la comprensión de lo que aprenden.
De allí que los pequeños logren construir activamente la comprensión y los significados de las cosas mediante determinadas dinámicas e interacciones con el ambiente social, físico y emocional con el que entran en contacto.
Neuroeducación en el área infantil
La neuroeducación recomienda que, en los primeros años de vida de los niños, se encuentren en contacto con la naturaleza y que se evite que permanezcan permanentemente quietos y sentados por largo tiempo.
Cuando los niños están muy pequeños, es una etapa en la que se aprenden colores, formas, profundidad y movimiento, que posteriormente servirán para conocer los conceptos. Es en esas edades cuando se comienza a madurar y a generar, cerebralmente, nuevas redes neuronales para captar experiencias novedosas.
De los 10 a los 12 años ya están receptivos a aprender aptitudes (capacidades) y es el momento de potencializar la comprensión lectora y el razonamiento matemático. Ya en la adolescencia, el área cerebral es plenamente emocional, por lo que los sistemas educativos actuales se enfrentan a esta etapa. Creando una situación constante de choque al obligarlos a que aprendan materias racionales en su totalidad, como química, física, biología y matemáticas.
¿Sabías qué…?
El cerebro de un niño forma más de un millón de nuevas conexiones neuronales cada segundo durante sus primeros años de vida? Esta increíble capacidad, conocida como plasticidad cerebral, significa que las experiencias diarias (desde leer un cuento hasta un simple abrazo) literalmente esculpen la arquitectura del cerebro, sentando las bases para el aprendizaje y la salud a lo largo de toda la vida.
Neuroeducación y neurociencia potencian el aprendizaje en los niños
Se puede definir a la neuroeducación como una manera de aplicar de forma sistemática y práctica en el aula las herramientas diseñadas para la comprensión del desarrollo del cerebro. La finalidad es potenciar y estimular el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños. A continuación, algunos de los beneficios que puede ofrecer esta disciplina en los niños más pequeños:
El cerebro
Comprender su funcionamiento para el aprendizaje ofrece ventajas para diseñar actividades escolares, dirigir las interacciones diarias y promover otras funciones de base necesarias para la inteligencia y la autorregulación. Esto quiere decir que maestros (y hasta padres) proveen a los niños de experiencias para que la estructura cerebral pueda crecer firme y sólida durante la niñez.
Funciones ejecutivas
Uno de los grandes aportes de la neurociencia (cognitiva) dentro del área educativa es crear destrezas ejecutivas en los niños en su proceso de maduración. Detectar fallas en el desarrollo de habilidades mentales que nos permiten actuar de forma voluntaria y controlada.
Las funciones ejecutivas son esenciales en la vida y, cuando los procesos mentales son conocidos por los maestros, además de conocer el proceso de desarrollo, se es capaz de detectar cuándo los niños han madurado y de identificar si algo en su desarrollo no va como debería.
De 3 a 6 años, estas funciones o habilidades dan un salto (o lo que se llama pegar un estirón) que facilita que los pequeños sean capaces de controlar emociones, inhibir impulsos, prestar atención por un lapso más prolongado y relacionarse de una forma más adecuada.
Esto permite que tomen las acciones pertinentes para reforzar estos procesos mentales y prevenir las dificultades que pueden presentar los niños al pasar a la primaria, donde afrontan conceptos más abstractos.
Desarrollo jerárquico del cerebro
Comprender y adaptar los contenidos educativos de acuerdo con el progreso escalonado del cerebro. Cabe mencionar que las habilidades de atención y percepción son las primeras que se perfeccionan y, a partir de ellas, se avanza hacia otras destrezas mucho más complejas, como el control de la atención, el razonamiento, la flexibilidad mental y la resolución de problemas.
Una vez que padres y maestros hayan entendido esto, deben enfocarse en estimular las agilidades mentales y socioemocionales. Esto permite al niño desarrollar otras habilidades que requerirá a lo largo de toda su vida.

Priorizar habilidades sobre el conocimiento
En los últimos tiempos, se han estado modificando aspectos de la escolarización en las etapas maternas y preescolares, lo que se ha traducido en aplicaciones más académicas en el área de la educación infantil. Se debe destacar que en estos períodos se producen cambios significativos y sensibles en el cerebro y en su desarrollo.
Es importante señalar que son períodos en los que el niño debe experimentar a través de los sentidos, por lo que debe manipular, tocar, oler, sentir y, especialmente, entender el mundo mediante la experimentación de su entorno.
De igual forma, en las áreas maternas y preescolares se les debe reforzar la regulación en los procesos de tolerancia a la frustración y las emociones. Esto es fundamental para las relaciones sociales y para los desafíos que estos procesos conllevan, ya que constituyen una oportunidad para su desarrollo.
Al comprender esto, tanto maestros como padres están en condiciones de tomar acciones (ya sea en casa o en el aula). Dándoles prioridad a fortalecer las agilidades mentales de los pequeños por medio de herramientas útiles y sencillas y que son tan potentes para los aprendizajes académicos o basados en proyectos. Estos son la música, el baile, el teatro, la literatura o los juegos libres.
Reforzar el trabajo con los padres
Se ha validado mediante algunos estudios que, cuando niños y padres (o cuidadores) interactúan, estas interacciones son esenciales para su desarrollo cerebral y mental. Si se aplican las normativas de la neurociencia y la neuroeducación en el aula y se les dan a los padres las mismas herramientas prácticas para que refuercen en el hogar los procesos de aprendizaje, estos últimos se fortalecerán. A su vez, se les proporcionarán sólidos argumentos sobre el desarrollo cerebral de sus hijos.
Para finalizar, estas dos disciplinas, la neurociencia y la neuroeducación, potenciarán los métodos de aprendizaje que se utilizan a lo largo de la vida de los niños, especialmente en las aulas infantiles.
![]()
